Querido compañero Largo
Mañana será de nuevo 1 de mayo. Ese día que, en nuestro país, instalaste tú cuando eras ministro de Trabajo [el nombre de los cargos lleva minúscula, el tuyo y el del presidente, el del rey y del papa, aunque la gente no acabe de entenderlo].
Un día que ya era fiesta en el mundo entero cuando en España se proclamó la República, y que me hace pensar en muchas cosas. Sabes que conmemora la huelga general de 1886, que acabó con la vida de quienes la convocaron. Luchaban por la jornada laboral de ocho horas, ésa que hace muy poco se ha vuelto a ver en peligro.
Porque vivimos en la desmemoria, aunque tengamos cabeza suficiente para saber que las cosas han cambiado. Qué te voy a decir a ti, ¡te parecía poca cosa una bandera tricolor! Y hoy ese rojo, amarillo y morado que a ti te resultaban burgueses, son la expresión máxima de nuestro único sueño probable. ¿Y aquello de ser socialdemócratas? Nos parecía un agravio, y ahora mira, al menos yo, me muero de ganas de oírlo.
Dicen que salimos de una crisis, y que mañana, será todo diferente: un mundo que no será, ni como el del siglo pasado, ni como el que habíamos padecido estos veinte años de desorientación. Yo no sé a dónde irá, ni siquiera si tardará un poco en volver a ser el que siempre hemos conocido. Pero estaré ahí mañana con mis dos pies en la calle intentando que, quien sea, vea que no me da igual; que de esta crisis injusta tendrán que aprender, en primer orden, quienes la han creado.
También dicen que la alternativa a este desamparo, será social, o no será. Por qué poco, ¿verdad? Ya podría ser una salida socialista, con todas las letras: no como lo entendías tú, que a ratos eras un poco violento, y no te voy a engañar; no lo comparto. Teniendo tan reciente el 25 de abril, me cuesta imaginar un rifle sin un clavel en la punta.
Pero se puede hacer socialismo en democracia, creo de verdad que es posible. Porque ahora, Largo, estamos en la sociedad de la información. Y creo tanto en mis ideas que sé que, con información, será más que suficiente para que la gente entienda que no hay sistema más eficiente que el que es equitativo.
Mañana es el día más señalado del calendario de cualquier socialista. Así que me despido haciéndote saber que estaré en la calle, que es donde nos forjamos. Cuando esté allí gritando por un mundo justo, me acordaré de ti; hubo un tiempo en que lo rozaste con los dedos. Yo, de momento, me esfuerzo por seguir soñándolo.
Un día que ya era fiesta en el mundo entero cuando en España se proclamó la República, y que me hace pensar en muchas cosas. Sabes que conmemora la huelga general de 1886, que acabó con la vida de quienes la convocaron. Luchaban por la jornada laboral de ocho horas, ésa que hace muy poco se ha vuelto a ver en peligro.
Porque vivimos en la desmemoria, aunque tengamos cabeza suficiente para saber que las cosas han cambiado. Qué te voy a decir a ti, ¡te parecía poca cosa una bandera tricolor! Y hoy ese rojo, amarillo y morado que a ti te resultaban burgueses, son la expresión máxima de nuestro único sueño probable. ¿Y aquello de ser socialdemócratas? Nos parecía un agravio, y ahora mira, al menos yo, me muero de ganas de oírlo.
Dicen que salimos de una crisis, y que mañana, será todo diferente: un mundo que no será, ni como el del siglo pasado, ni como el que habíamos padecido estos veinte años de desorientación. Yo no sé a dónde irá, ni siquiera si tardará un poco en volver a ser el que siempre hemos conocido. Pero estaré ahí mañana con mis dos pies en la calle intentando que, quien sea, vea que no me da igual; que de esta crisis injusta tendrán que aprender, en primer orden, quienes la han creado.
También dicen que la alternativa a este desamparo, será social, o no será. Por qué poco, ¿verdad? Ya podría ser una salida socialista, con todas las letras: no como lo entendías tú, que a ratos eras un poco violento, y no te voy a engañar; no lo comparto. Teniendo tan reciente el 25 de abril, me cuesta imaginar un rifle sin un clavel en la punta.
Pero se puede hacer socialismo en democracia, creo de verdad que es posible. Porque ahora, Largo, estamos en la sociedad de la información. Y creo tanto en mis ideas que sé que, con información, será más que suficiente para que la gente entienda que no hay sistema más eficiente que el que es equitativo.
Mañana es el día más señalado del calendario de cualquier socialista. Así que me despido haciéndote saber que estaré en la calle, que es donde nos forjamos. Cuando esté allí gritando por un mundo justo, me acordaré de ti; hubo un tiempo en que lo rozaste con los dedos. Yo, de momento, me esfuerzo por seguir soñándolo.



