Me he dado cuenta de que el día de mi cumpleaños es el aniversario de muy pocas cosas que resulten relevantes en mi pequeño mundo de izquierdas y republicano. Es más, son escasas, y además, tristes.
El 10 de marzo de
1937 el Ejército de Franco toma Guadalajara -me he leído una batalla larguísima y tediosa, y al final resulta que ganan ellos-.
El 10 de marzo de
1972, dos obreros son asesinados por la policía en Galicia. Existe una
Fundación 10 de marzo, y la fecha en cuestión es el
Día da Clase Obreira Galega. Esto me hace ilusión, dado mi conocido afecto al pueblo galego, a su lengua; a esos pequeños chalados galegos que de cuando en cuando se escapan por el mundo y llenan las vidas de la gente de Campos Bravos, combustiones espontáneas, santas compañas e historias sobre templarios.
El 10 de marzo de
1985, nombran a
Gorbachov secretario general del Partido Comunista de la Unión Soviética. En fin.
Por lo demás, comparto cumpleaños con una gran lista de personas que significan, para mí, poco o nada, a excepción de
Sharon Stone, con la cual tengo en común no sólo una fecha, ni la agresividad de nuestra belleza, sino una extraña afición a
decir burradas y quedarnos tan tranquilos.
Dicho esto, el 10 de marzo de
1986 no es, gracias al cielo, un día importante para esa Izquierda que tanto me gusta; sólo decir que trabajaré porque la fecha sea, al menos para los míos, el día en que una pequeña y local Izquierda se toparía con un granito de arena que la haría más entrañable, desenfadada y soñadora.