Del todos contra el canon a los tres avisos del Zorro
Siempre he sentido un especial cariño por el activismo de quienes defienden los derechos de los internautas. Aunque nunca termino de posicionarme -o cambio de opinión cinco veces mientras friego los platos- acerca del conflicto entre los autores y quienes comparten los archivos libremente por internet. [Ya adelanto que la moraleja de este texto es que Europa mola y que tenemos que votar el domingo.]
No soporto a la SGAE, creo que el canon es una de las leyes menos agresivas que se han trazado en Europa contra la piratería, y me conmueve el ideal de la economía del regalo que lleva a muchas personas a tomarse la molestia de difundir contenidos sin pedir nada a cambio. Por supuesto, adoro la chulería con que el software libre le declara la guerra a las grandes empresas de la informática, ofreciendo gratuitamente aquello con que otros pretenden sacarnos los higadillos.
Me gusta retirar libros de la biblioteca, y hasta la fecha, creo que nunca me han detenido, ni multado, ni cortado mi conexión telefónica por hacerlo. Alguna vez, me he llevado alguna película, y no, creo que no he robado, ni estafado, ni cedido ante las presiones de ninguna mafia. Por cierto, hasta la fecha también creía que cuando al sustantivo concierto le sigue un adjetivo como benéfico, las partes renunciaban a confiscar la recaudación del mismo.
Pues me entero de casualidad, porque los medios de comunicación suelen tener bastante abandonado el Parlamento Europeo, de que el grupo socialista ha conseguido la mayoría para rechazar una directiva inspirada en aquella de los tres toques de Sarkozy. Es decir, que las autoridades puedan cortar la línea telefónica de un internauta, sin contar siquiera con una orden judicial. Previo aviso, eso sí, de tres gentiles llamadas al usuario que comparte archivos o descarga contenidos de internet.
El Partido Popular apoyó la directiva, a pesar de que hacía sólo un año, en España, habían intentado captar el voto de los internautas sumándose fervientemente al todos contra el canon. Imagino que la diferencia entre un caso y otros radica en la presencia masiva de los medios de comunicación. Eso sí, cedo toda mi buena fe a Mayor Oreja, que estoy seguro de que no sabe ni lo que es el canon, ni de qué iba la directiva, y posiblemente, tenga un concepto bastante borroso de lo que es internet.
Desde que empezó esta campaña, acostumbro a que no se me tome en serio cuando digo que estas elecciones son quizá más importantes que las generales. Y tengo visto que los medios no ayudan a la hora de concienciar sobre esto. Pero los internautas europeos nos hemos librado de una directiva que permitía no sólo que nuestras comunicaciones se vieran amenazadas, sino que el gran hermano de George Orwell se colara por la ventana de internet, definitivamente, en nuestras vidas.
No soporto a la SGAE, creo que el canon es una de las leyes menos agresivas que se han trazado en Europa contra la piratería, y me conmueve el ideal de la economía del regalo que lleva a muchas personas a tomarse la molestia de difundir contenidos sin pedir nada a cambio. Por supuesto, adoro la chulería con que el software libre le declara la guerra a las grandes empresas de la informática, ofreciendo gratuitamente aquello con que otros pretenden sacarnos los higadillos.
Me gusta retirar libros de la biblioteca, y hasta la fecha, creo que nunca me han detenido, ni multado, ni cortado mi conexión telefónica por hacerlo. Alguna vez, me he llevado alguna película, y no, creo que no he robado, ni estafado, ni cedido ante las presiones de ninguna mafia. Por cierto, hasta la fecha también creía que cuando al sustantivo concierto le sigue un adjetivo como benéfico, las partes renunciaban a confiscar la recaudación del mismo.
Pues me entero de casualidad, porque los medios de comunicación suelen tener bastante abandonado el Parlamento Europeo, de que el grupo socialista ha conseguido la mayoría para rechazar una directiva inspirada en aquella de los tres toques de Sarkozy. Es decir, que las autoridades puedan cortar la línea telefónica de un internauta, sin contar siquiera con una orden judicial. Previo aviso, eso sí, de tres gentiles llamadas al usuario que comparte archivos o descarga contenidos de internet.
El Partido Popular apoyó la directiva, a pesar de que hacía sólo un año, en España, habían intentado captar el voto de los internautas sumándose fervientemente al todos contra el canon. Imagino que la diferencia entre un caso y otros radica en la presencia masiva de los medios de comunicación. Eso sí, cedo toda mi buena fe a Mayor Oreja, que estoy seguro de que no sabe ni lo que es el canon, ni de qué iba la directiva, y posiblemente, tenga un concepto bastante borroso de lo que es internet.
Desde que empezó esta campaña, acostumbro a que no se me tome en serio cuando digo que estas elecciones son quizá más importantes que las generales. Y tengo visto que los medios no ayudan a la hora de concienciar sobre esto. Pero los internautas europeos nos hemos librado de una directiva que permitía no sólo que nuestras comunicaciones se vieran amenazadas, sino que el gran hermano de George Orwell se colara por la ventana de internet, definitivamente, en nuestras vidas.
1 comentarios:
Ya sabes que yo sí que tengo una opinión sobre el tema (un poco radical, quizàs) però hoy tengo que darte la razón. Nunca he entendido que el PSOE ponga el canon digital, ni que el PP esté en contra. Pero hay tantas cosas que no entiendo...
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