Casi, casi como ahora

El rasgo esencial del sistema era la igualdad social entre oficiales y soldados. Todos, desde el general hasta el recluta, recibían la misma paga, comían los mismos alimentos, llevaban las mismas ropas, y se trataban en términos de completa igualdad. Si a uno se le ocurría palmear al general que comandaba la división y pedirle un cigarrillo, podía hacerlo y a nadie le resultaba extraño. En teoría, cada milicia era una democracia y no una organización jerárquica. [...] En un ejército de trabajadores, la disciplina es teóricamente voluntaria, se basa en la lealtad de clase; mientras que la disciplina de un ejército burgués se basa, en última instancia, en el miedo.


Homenaje a Cataluña
George Orwell, 1938