Activista porque
Me subí al autobús. Los pasajeros lo habían visto, y apretaban sus caras para que el rechazo, un rechazo pretendidamente colectivo, se hiciera ver. La conductora me sonrió con algún tipo de lástima. Y todo por un beso.
Hace poco tiempo que soy activista lgtb; siempre pensé que había cosas más importantes por las que trabajar. Espacios de la política mucho más útiles que ése. Lo desmerecía, lo confieso, a fin de cuentas, este tipo de reivindicación, aunque justa, no iba a acabar con el hambre en el mundo. Me justificaba, la reforma del código civil ya se había hecho.
Los años han dejado claro que no. Es cierto que la victoria en lo legal no se hizo esperar, es más, me pilló prácticamente por sorpresa ¿pero la social, que es la real? Llegar a casa y escoger no decir que vuelvo de un encuentro de colectivos lgtb. Soltar la mano de tu pareja al cruzar por algún desafortunado camino, donde el amor pueda crear violencia. O, como he conocido este fin de semana, la convivencia día a día con el dedo acusador de la población rural. Y el conflicto de nuestros seres queridos, que no alcanzan a compartir nuestra felicidad, ni consolarnos en la derrota.
Por eso vuelvo a Madrid, de los XXI Encuentros Estatales LGTB, consciente de que no puedo dar la espalda a un colectivo que necesita de la fuerza y la creatividad de todos, y cada uno, de sus miembros. Que queda tanto por hacer, que rechazo descansar en los pequeñísimos oasis donde el activismo se estanca. Que la pedagogía y la educación son revolucionarias (porque será revolucionario superar el discurso de la tolerancia).
Por eso vuelvo a Madrid, de los XXI Encuentros Estatales LGTB, consciente de que no puedo dar la espalda a un colectivo que necesita de la fuerza y la creatividad de todos, y cada uno, de sus miembros. Que queda tanto por hacer, que rechazo descansar en los pequeñísimos oasis donde el activismo se estanca. Que la pedagogía y la educación son revolucionarias (porque será revolucionario superar el discurso de la tolerancia).
3 comentarios:
Exacto, hay que superar el mensaje de la "tolerancia" rebasar la falsa condescendencia y en el fondo, la dañina hipocresía para llegar a la meta marcada: el respeto entre personas, sean rubias o morenas, homosexuales o heterosexuales.
Conociste a Eva Calonge?
Fuimos compis de habitación :p
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