Los desaires de Kosovo

Cuando un dedo señala a la luna, el tonto mira al dedo. Y en eso se han quedado la mayoría de medios de comunicación; como nadie duda de que retirar las tropas de Kosovo es una medida plausible, pasamos de la luna, miramos al dedo, y preferimos fijarnos en que las cosas no se han hecho bien.

Tendríamos que haberlo explicado mejor es el titular de una gran cantidad de periódicos. Yo me pregunto en qué mundo viven: en el de los soldados que estan allí, desde luego, no. Tendría que haberse hecho poco a poco, explicado muy despacio -para que todos los americanos lo puedan entender- y antes. [Me pregunto, si tan sólo hay que razonar la decisión, y no consultarla, por qué es necesario exponerla antes y no después.]

La verdad, creo que las minucias del protocolo pueden esperar, si se alargan, que se alarguen; eso sí, mientras aquellos que están allí a las órdenes de la OTAN, en una cotidianeidad nefasta, van volviendo para casa. Olvidarnos de todos ellos, que están allí jugándose el tipo, mientras los criminales de despacho se toman todo el tiempo del mundo en decidir de dónde viene y a dónde va Kosovo, no tiene ningún sentido.

¿Que se ha hecho mal y rápido? No lo comparto, francamente. A no ser que para evitar desairar a cuatro accidentadas eminencias merezca la pena prolongar la situación de peligro en que se encuentran allí nuestras tropas, o hacer esperar a esas familias que tiemblan cada vez que suena el teléfono. Que les expliquen a ellos; que convendría que sus seres queridos no volvieran de Kosovo hasta que fulano se haga la foto con mengano.

Creo que se les levantaría el mismo dedo que a mí -y en esta ocasión, no estarían señalando a la luna-.

1 comentarios:

joansinmiedo dijo...

¿Y qué más da? Que salga el sol por Antequera...